Que yo no escriba, no quiere decir que no los vea. Los veo y los leo. Todos los malditos días. Ustedes, cómplices, antisemitas. Que lo son desde que nacieron. Que se regocijan con nuestro dolor. Por eso estoy en silencio. Ustedes. Que publican comparaciones, que omiten ominosamente a nuestros rehenes, a nuestros masacrados, a nuestros muertos. A nuestras mujeres violadas y asesinadas. A nuestros bebés degollados. A nuestras mujeres embarazadas y apuñaladas. ¿Creen que puedo querer compartir algo con ustedes? Ustedes, que gritan “Palestina Libre” creyéndose los grandes justicieros. Hipócritas. Malvados. Ustedes. Que no saben nada de nosotros, los judíos y dicen que la mayoría de los judíos “odiamos el sionismo”. Ignorantes malvados.
Ignorantes. Por desgracia, como vivo en Uruguay y no en Israel tengo que convivir con ustedes. Tengo que callarme la boca porque sino no puedo escribir en libertad. ¿De verdad esto es lo que quiero? ¿Vivir en un país en el que no me siento libre?
Hoy es un día bisagra. Los Bibas están muertos. Y no voy a escribir nada porque ustedes van a contaminar el post con sus horribles respuestas. Sus comparaciones. Sus “pero”…. ¿Pero qué? ¿Cuál es el pero? Malvados. Estoy harta de ver los colores rojo, verde y negro en sus perfiles, de su proselitismo ignorante. Ustedes, que se creen que somos cuervos negros narigones.
¡Desgraciados! Desde que soy una niña que me dicen: “¿Vos sos judía? No parece, vos sos bien. ¿Bien qué? “
Hoy siento todo el desprecio por todos ustedes, que dicen que “soy bien”. Que asumen que estoy “del otro lado” porque estoy en silencio. Que dicen “apreciarme”. Ustedes. A todos ustedes que ya saben quienes son, hoy quisiera borrarlos de mis contactos, quisiera borrarme del mundo de ustedes, quisiera que no supieran que existo. Qusiera llorar en paz. Y eso sólo lo puedo hacer en silencio. No creo en Dios, pero todos ustedes, caterva de mediocres antisemitas, algún día tendrán su merecido. Con los acordes del Hatikva, con los míos, con la bandera de Israel, con el Tzion, soy judía y estoy cansada de todos ustedes. Me dan náuseas leerlos todos los días.