Foto de portada: Paulina Patimer
Este sábado fue difundido por la organización terrorista Hamas un video en el que aparecen secuestrados que tienen en su poder, aunque en Israel no ha sido publicado a pedido de sus familias. Se trata de las primeras señales de vida de Bar Kupershtein y Maksym Harkin, este último uno de los cuatro secuestrados que son padres de niños pequeños y que deberían haber estado incluidos ya en la anterior lista de rehenes liberados. Estos videos, que para Israel son muestras de terrorismo sicológico, son también pruebas de que hay secuestrados vivos y está claro que Hamas los publica precisamente para que la ciudadanía israelí presione a su gobierno. Y en efecto, la presión existe, pero no sólo como resultado de lo que hace Hamas sino por los testimonios de los propios secuestrados que fueron liberados y volvieron al país.
Una de las características más notorias en la vida de los secuestrados que fueron liberados del cautiverio en Gaza- y también de los pocos que fueron rescatados-es que se incorporan sin demora a la lucha por la recuperación de todos los que aún están en Gaza. Aunque aún deben lidiar con el desafío de su propia recuperación, en algunos casos en lo físico y cabe suponer que en todos también en el aspecto emocional, se abocan primero a participar en el esfuerzo público por garantizar que se haga todo lo necesario para que vuelvan los 59 aún cautivos: los 22 ó 24 que se estima que están vivos a reiniciar sus vidas y rehabilitarse, y los restantes, que se sabe que están muertos, a digna sepultura.
Y en muchos casos se agrega una dimensión que combina lo personal con lo nacional porque varios de los secuestrados liberados, estuvieron en Gaza con otros rehenes que aún están en manos de Hamas, lloraron al despedirse de ellos y saben cuánto y cómo siguen sufriendo.
Todos los liberados en el alto el fuego de enero y febrero, participan en esta batalla por la concientización nacional e internacional al respecto. Eli Sharabi, que al ser liberado se enteró de que su esposa y sus dos hijas habían sido asesinadas, habiéndole dicho los terroristas ya en Gaza que su hermano, que estaba secuestrado, estaba muerto, casi inmediatamente después de salir del hospital al volver a Israel, se sumó a esta lucha. Ya habló ante el Consejo de Seguridad de la ONU, habló con el PresidenteTrump y otros gobernantes extranjeros y compartió un testimonio fuerte y desgarrador.
Este fin de semana, también Tal Shoham , secuestrado con su esposa , sus hijos y varios familiares más del kibutz Beeri, ha vuelto al exterior a plantear el tema. También Keih Seigel y muchoas más.
Esta actitud volvió a quedar en claro este sábado en la tradicional concentración ciudadana en la Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv, donde se exhortó al gobierno a poner fin a la guerra para recuperar a todos los secuestrados, y hallar después la ocasión para destruir a Hamas.
“¡Mientras nosotros estamos aquí, ellos están viviendo un infierno!”, dijo Liri Elbag, una de las jóvenes soldadas del puesto de observación Najal Oz liberada en enero. “Un año y medio de tortura y violencia física, mental y psicológica y hasta sexual. Amenazaron con cortarnos las manos si descubrían que les habíamos mentido o que habíamos hecho algo prohibido. Nos prohibían llorar, nos prohibían abrazarnos, nos prohibían escucharnos en momentos de crisis”.

Y agregó: “Cuando se desmoronó el primer acuerdo, yo también me desmoroné. Recuerdo el momento en el que todo lo que nos mantenía, quedó hecho trizas. Estábamos seguros que nos íbamos a casa, que esa pesadilla estaba terminando. Pero las puertas no se abrieron. Y la pesadilla continuó. En un momento, perdí la confianza en el mundo exterior, en que alguien realmente nos recordaba. Que alguien nos sacaría de allí. Ellos, los rehenes que aún están en cautiverio, están pasando ya un año y medio de hambre, de incertidumbre y dolor. Un año y medio en constante temor”.
Y se preguntó retóricamente: “Al acercarse esta semana la festividad de Pesaj, la fiesta de la libertad ¿qué libertad hay si 59 personas todavía están en el infierno de Hamas? Recuerdo Pesaj allí, una fiesta triste, estábamos solas. La fiesta más vinculada a la familia, la pasamos lejos de casa. Nos hicieron trabajar, éramos sus sirvientas. Y ahora llega nuevamente la fiesta y nuestros hermanos y hermanas todavía están allí, en túneles oscuros, sin comida, sin agua, solos, impotentes, sin saber si tienen un mañana”.

Liri se refirió al reciente retorno a la guerra, que se agudiza cada día. “El retorno a la guerra los pone en peligro. Las órdenes de los altos jefes de Hamas es que los rehenes sean los primeros en pagar el precio. Si la Fuerza Aérea ataca, lamentablemente también los rehenes están en peligro”.
Liri resumió: “Somos un pueblo, un corazón, y no dejamos a nadie atrás”.
También Omer Wenkert se dirigió a la multitud presente: “Retorné a la vida aproximadamente un mes y medio atrás. Pero en realidad no estoy aquí, solo la mitad de mi está aquí frente a ustedes. Parte de mí aun está cautiva en un túnel. Al igual que mis demás compañeros que han vuelto, estoy en un proceso de rehabilitación física y emocional. Y sé que mi verdadera rehabilitación será cuando mis amados hermanos Gai y Evyatar (A.J: en referencia a Gai Gilboa Dallal y Evyatar David) se suban a un helicóptero, caminen hacia la habitación en la que sus seres queridos estén esperando y estén nuevamente en Israel”.

Omer continuó: “Fui secuestrado de un refugio en el que 28 hombres y mujeres jóvenes fueron asesinados, incluyendo mi mejor amiga, mi rayo de luz que se había convertido en mi ángel guardián, Kim Damti. En cautiverio estuve en condiciones extremas en un túnel angosto con un hoyo de basura a mi lado. Durante 505 días pasé hambre, fui humillado y golpeado. De ese tiempo, 197 días estuve solo y a punto de perder mi cordura”.
Omer, por quien se temía en cautiverio ya que sufre de colitis aguda y estaba claro que las condiciones en los túneles no eran las apropiadas para su situación, agregó: “La libertad es el valor más básico de un país que nació del anhelo de libertad. Gai, Evyatar, manténganse fuertes, por ustedes y por mí. Les prometo a ustedes y a todos los rehenes: no daremos el brazo a torcer, ustedes volverán”.
Por último habló el mayor de los liberados, Gadi Moses del kibutz Nir Oz, de 80 años, que salió del cautiverio en enero.
“En aproximadamente una semana celebraremos Pesaj, la fiesta de la libertad. Este año, el significado de mi libertad es mucho más profundo. Tras 482 días en cautiverio en manos de la Jihad Islámica, soy libre nuevamente, estoy libre en el seno de mi familia y mi pueblo”.

También Gadi expresó temor por el regreso a la guerra.
“Los tambores de guerra resuenan nuevamente en mis oídos. Estuve allí y oí esos sonidos del otro lado de la frontera también. Es terrible y atemoriza”.
Cabe recordar que según el Israel oficial, el objetivo de la nueva etapa en la guerra es presionar a Hamas para que acepte liberar secuestrados.
“El tiempo de los rehenes no es ilimitado. Algunos están enfermos, algunos están heridos, algunos están desesperados y están los mentalmente heridos”, recalcó.
“Como pueblo, estamos comprometidos con ellos tanto moralmente como desde el punto de vista de nuestros valores. Son nuestros hermanos asesinados y secuestrados como ciudadanos libres en un país democráticos, o como soldados que salieron a defender al país. No debemos abandonarlos en este momento. Hay un gran peligro que más secuestrados estén muriendo y que algunos de los muertos desaparezcan. ¡Pongan fin a la guerra y traigan a todos de vuelta a casa ahora!”
De fondo está la discrepancia básica acerca de lo que puede lograr la guerra y las prioridades del gobierno. Numerosas familias de secuestrados, sostienen que la guerra pone en peligro a sus seres queridos, pero hay también quienes sostienen lo contrario, que únicamente una mayor presión sobre Hamas puede lograr recuperar a los rehenes.
Por ahora, de lo que se sabe públicamente, nada indica que Hamas esté por ceder a la presión de Israel. Es más, hace unos días dijo que ni siquiera responderá a la propuesta israelí que está sobre la mesa, que a cambio de 40 días de alto el fuego y reanudación de la ayuda humanitaria, sean liberados 11 secuestrados vivos y devueltos los cuerpos de la mitad de los muertos.