Mundo Judío

MiSinai

Las Aguas que Lloran - Arrepentimiento Masculino y Femenino - El Misterioso Hombre en la Guarida de los Ladrones - El Seder de Pesaj

 

 

 

 

 

                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

No. 301

Vaikra

Horario de velas  en Montevideo 

4 de abril 18:17

 

                                                                                        

LAS AGUAS QUE LLORAN

Por Menachem Feldman

Todo comenzó en el segundo día de la creación, cuando D-os separó las aguas inferiores, el agua de la tierra, y las aguas superiores, el agua que está en los cielos:

“Y dijo D-os: ‘Haya una expansión en medio de las aguas, y sea una separación entre agua y agua’. Y D-os hizo la expansión y separó el agua que estaba debajo de la expansión del agua que estaba sobre la expansión, y así fue.” (Bereshit 1:6-7)

El Zóhar, el libro principal del misticismo judío, explica que las aguas inferiores quedaron devastadas por la separación, profundamente dolidas por lo que percibieron como rechazo: Las aguas inferiores lloran y dicen: “¡Nosotras también queremos presentarnos ante el Rey!”

Lloraron porque presentían que estaban a punto de ser colocadas en un mundo físico donde estarían terriblemente lejos de su fuente espiritual. Lloraron porque sentían que las separaban de su realidad Divina, que las enviaban a la tierra, donde quedarían desconectadas de los cielos.

Los místicos enseñan que D-os consoló a las aguas, asegurándoles que ellas también tendrían la oportunidad de reconectarse con lo Divino, que serían parte integral de las ofrendas que los Hijos de Israel traerían al Templo. ¿Cómo?

“Y salarás con sal cada uno de tus sacrificios de ofrenda de cereal, y no omitirás la sal del pacto de tu D-os sobre tus ofrendas de cereal. Ofrecerás sal sobre todos tus sacrificios.” (Vaikrá 2:13).

La sal ofrecida en cada sacrificio representa el agua del mar, es decir, las “aguas inferiores” que se elevan y se reúnen con su fuente espiritual divina en el cielo. Es el cumplimiento del pacto de D-os con las "aguas inferiores", y tenemos la tarea de hacerlo realidad uniendo lo físico y lo espiritual en nuestro servicio a D-os.

Levítico es más que una simple colección de leyes relativas a los sacrificios que se aplicaban en la época del Templo hace casi 2000 años. De hecho, describe la esencia de la relación del judío con D-os. Si bien ya no podemos ofrecer sacrificios en sentido físico, seguimos ofreciendo a D-os el animal figurativo que llevamos dentro. Con todos sus detalles técnicos, Levítico es, de hecho, una guía sobre cómo uno puede convertirse en ofrenda, cómo cualquier hombre o mujer puede "acercarse" a D-os, que es el significado de la palabra hebrea para sacrificio. Leer las leyes de las ofrendas nos da una idea de cómo podemos reunirnos con nuestro Creador.

“Ofrecerás sal en todos tus sacrificios” era el elemento común de todas las ofrendas, animales, aves o cereales.

¿Cuál es el mensaje de la sal en nuestro servicio espiritual?

Hay muchas maneras de conectarnos con D-os. Nos conectamos a través de actos de bondad, la oración, el estudio de la Torá o el cumplimiento de cualquiera de los 613 mandamientos. Cada uno de estos es una ofrenda, una forma de acercarnos a la Divinidad. La Torá enseña que, sea cual sea la ofrenda, debe ser rociada con sal. La sal representa las lágrimas de las “aguas inferiores”, el anhelo de la chispa interior de cada ser físico, el llanto del alma interior de cada creación que anhela su fuente Divina.

Este es el mensaje del mandamiento de ofrecer sal en cada sacrificio. La Torá nos enseña que no basta con dar una ofrenda. Para conectarnos con D-os, debemos ofrecer sal: debemos anhelar una conexión con lo Divino y anhelar, como lo hicieron las aguas inferiores, reconectarnos con nuestra fuente espiritual. Debemos despertar en nuestro corazón el profundo deseo de estar cerca de D-os. Esta sal, el anhelo por lo Divino, el anhelo por lo espiritual, es lo que, en última instancia, nos acerca a Él.

ARREPENTIMIENTO MASCULINO Y FEMENINO

[D-os le dijo a Moisés que la ofrenda de pecado de una persona puede ser traída de] una cabra sin defecto [u oveja]. (Vaikrá 4:28)

Hay dos explicaciones básicas sobre cómo expían los sacrificios:

• Debemos imaginar que todo lo que se le hace al animal se nos está haciendo a nosotros. De esta forma el sacrificio nos hace salir de nuestros caminos negativos.

• El animal personifica nuestros instintos animales, que son los que llevan al pecado, a diferencia de nuestra alma Divina que no participa en la falta. El sacrificio conmueve a nuestra alma Divina, inspirándonos a servir a D-os mejor aún que la manera en que lo hicimos anteriormente.

La primera explicación es más dura que la segunda, y por lo tanto es más apropiada para faltas más severas. Por lo tanto, las ofrendas de culpa, que pueden expiar faltas deliberadas, se traen de animales machos, sugiriendo la meditación “masculina” necesaria para sacudir a la persona y liberarla de un mal comportamiento deliberado. La segunda meditación, más suave, más “femenina”, es más apropiada para pecados involuntarios; por lo tanto, la ofrenda de pecado, que expía por dichas faltas, se trae de animales hembra.

Cuando nos sentimos alejados de D-os y buscamos acercarnos a Él, necesitamos evaluar la causa de nuestro alejamiento. Podremos entonces meditar sobre nuestra relación con D-os y su naturaleza y tomar la acción correctiva apropiada.

Likutei Sijot, vol. 32, págs. 16-17.

Levítico (Vaikrá) 1:1 – 5:26

Levítico, el tercer libro de la Torá, contiene muy poca “acción”; está dedicado principalmente a las reglas que gobiernan la relación de D-os con el pueblo judío y con cada individuo en particular. Las primeras dos secciones y media describen los procedimientos para la ofrenda de sacrificios. La primera sección del libro de Levítico abre con D-os llamando (Vaikrá en Hebreo) a Moisés, invitándolo a entrar al Tabernáculo para que pueda enseñarle dichos procedimientos.

 

EL MISTERIOSO HOMBRE EN LA GUARIDA DE LOS LADRONES

Por Blumah Wineberg

Había dos hermanos que eran muy escrupulosos respecto de la mitzvá de melavé malká. Tenían mucho cuidado con la observancia de esta comida especial posterior al shabat, y la honraban con pescado, carne, vino y todo tipo de delicias.

Una vez sucedió que tendrían una reunión de negocios muy importante poco después de shabat, fuera de los límites de la ciudad. Era necesario que viajaran de inmediato después de la havdalá, así que tenían un dilema. ¿Qué debían hacer?

“Tenemos que cumplir con la mitzvá de melavé malká”, dijo uno de los hermanos.

“Pero este viaje es crucial, y tenemos que partir justo después de shabat”, dijo el otro.

No querían apresurarse con la cena, porque esta mitzvá era muy importante para ellos. ¿Cómo podían cumplir con la mitzvá como solían hacerlo y honrarla con música y buena comida?

Decidieron que, como el lugar de la reunión no estaba muy lejos, lo mejor sería llevar provisiones con ellos, y cuando la reunión terminara, sentarse y celebrar con alegría su melavé malká como acostumbraban hacerlo. Llevaron consigo jalá, pescado, carne, vino y muchas delicias, y se pusieron en marcha.

Era invierno, y cuando partieron comenzó a nevar y los fuertes vientos los apartaron del camino blanco. Perdieron el rumbo y se encontraron en un bosque.

Vieron una luz que brillaba no muy lejos de donde estaban y fueron hacia ella. Encontraron una casa iluminada en el oscuro bosque. Se detuvieron en la puerta y golpearon fuerte. Alguien salió de ella, llevó hasta el patio el caballo y la carreta de los hermanos y los invitó a entrar.

Les mostraban una habitación cuando, de repente, escucharon la cerradura de la puerta detrás de ellos. En ese momento entendieron que estaban atrapados en una guarida de ladrones y asesinos. Escucharon con atención y oyeron a más hombres que entraban a la casa y voces que gritaban fuerte. Los recién llegados abrieron la puerta de la habitación en la que estaban secuestrados los hermanos, les echaron un vistazo y de inmediato volvieron a cerrar. Luego el grupo se sentó a comer y a beber.

Los hermanos se miraron el uno al otro y dijeron: “Aún no hemos celebrado la mitzvá de melavé malká. Celebrémosla ahora, aunque sea lo último que hagamos”. Abrieron sus bolsos y sacaron toda la comida que habían traído. Con alegría y una canción comenzaron su cena, tal como era su costumbre.

De repente se abrió la puerta y los rufianes lanzaron a otra persona dentro de la habitación. La fiesta continuó luego, aun con más ruido que antes.

Transcurrió la noche y los dos hermanos y su compañero escucharon cómo se hacía cada vez más silencio en la otra habitación, hasta que todo enmudeció. En ese momento, decidieron intentar abrir la puerta para ver si existía alguna posibilidad de escapar. Para su sorpresa, descubrieron que, con algunas maniobras, podían desgoznar la puerta. Luego de arreglárselas para salir con mucho cuidado de la habitación, se asombraron al ver a todos los hombres echados en el piso, en el sueño de una profunda borrachera.

Dejaron la casa en silencio y fueron al patio a buscar sus caballos y sus carretas. El otro hombre les dijo que había traído consigo un vino muy fuerte, y que al parecer los malhechores se lo habían tomado todo y se habían emborrachado por completo. Desató su caballo y les dijo que hicieran lo mismo con los suyos. Él les mostraría cómo salir del bosque. Los hermanos siguieron al extraño y pronto volvieron a un lugar seguro.

¿Quién era aquel hombre que llegó a rescatarlos justo a tiempo, que trajo el fuerte vino que hizo caer a los criminales desmayados por la borrachera? No lo sabemos. Quizás no fue otro que David, rey de Israel, que vino a salvar a sus hermanos en virtud de la comida de melavé malká, que se come en su honor.

EL SEDER DE PESAJ

La noche previa a la partida hacia Egipto, las familias se sentaron juntas a comer hierbas amargas y matzá, mientras les contaban a sus hijos la promesa que D-os les había hecho a sus antepasados y lo felices que estaban porque todo estaba por hacerse realidad. Y a medianoche, comenzó la liberación.

Hoy en día, nosotros, sus nietos, todavía nos reunimos, comemos las mismas comidas, contamos las mismas historias y esperamos una liberación aún mayor, en la que finalmente dejemos atrás la oscuridad y la confusión del exilio. Ese momento, es lo que llamamos “el Seder”.

Los conceptos básicos:

• Coloca el plato del Seder tal como se ilustra en la Hagadá, recita el kidush y bebe la primera copa de vino kasher. Notas: a) Necesitas beber por lo menos 45 cm3 de cada una de las copas de vino, b) Si el vino te resulta indigesto, puedes usar jugo de uvas.

• Lávate las manos sin decir la bendición, moja la verdura (cebolla, papa o perejil) en el agua con sal y come un pedacito. Luego, quiebra la matzá del medio del plato del Seder y reserva el pedazo más grande para el afikoman.

• Ahora, lee la historia del Éxodo. Puedes hacer que los participantes lean por turnos o que todos lean juntos. Siéntete libre de agregar tus propias historias o ideas. Después, bebe la segunda copa de vino.

• Lávate de nuevo las manos, esta vez diciendo la bendición, y come la matzá, por lo menos 28 gr. por adulto. Para revivir la amargura de la esclavitud, mastica las hierbas amargas, por lo menos 21 gr., untadas levemente con el jaroset (pasta de frutas). Luego, come un sándwich de hierbas amargas y matzá.

• Ahora, es el turno de la comida festiva. ¿Y de postre? Otro pedazo de matza, el afikoman.

• Di la bendición de “Después de las comidas”, seguida por la tercera copa de vino. Llena la copa de Eliahu con vino y abre la puerta para invitarlo a pasar. Finalmente, recita el Halel (canciones de alabanza), seguido por la cuarta copa. El Seder finaliza con la ferviente exclamación: “¡El año que viene en Jerusalén!”.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Guayaquí 3193

2709 0405 , CP1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
Para recibir MiSinaí por email o por whatsapp, contactar por teléfono al 2628 6770 o por mail: Info@jabad.org.uy.

Ultimas Noticias Ver más

Así torturó Hamas a civiles israelíes que secuestró a Gaza
Israel

Así torturó Hamas a civiles israelíes que secuestró a Gaza

03 Abril 2025


El testimonio de Eliya Cohen, que volvió  del horror a la vida Fotos: Dover Tzahal

Esta página fue generada en 0.0577929 segundos (5630)
2025-04-04T07:43:36-03:00