Este lunes 31 de marzo el departamento de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay publicó un comunicado titulado “Situación humanitaria y protección de los trabajadores humanitarios en Gaza”, un tema importante y digno de conocerse. Pero debe conocérsele a fondo, en serio, y el problema es cuando de por medio hay informes tendenciosos de organizaciones internacionales que lejos están de actuar en forma ecuánime y digna en lo que se refiere a la guerra entre Israel y la organización terrorista Hamas.
Podemos entender que una Cancillería, al recibir un informe de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU(conocida por su sigla en inglés OCHA), crea que es serio, profesional y absolutamente fidedigno. El problema es que una cosa es el “prestigio” que supuestamente inspira el nombre Naciones Unidas como reflejo de la comunidad internacional, y otra es la realidad de un organismo convertido en gran medida en un teatro del absurdo obsesionado con Israel.
En lugar de reproducir aquí el comunicado de Cancillería, exhortamos a llerlo en su cuenta oficial en la red social X o en la página oficial del Ministerio de RREE.
A continuación, nuestros comentarios al respecto.
Ni alegamos que la situación humanitaria en Gaza sea fácil, ni discutimos lo lógico de que países democráticos estén preocupados por ello. No vemos ni de lejos la misma preocupación por otra situaciones mucho peores en otros lares, y por cierto tampoco por tantos crímenes de los que fue víctima Israel, pero nos centramos ahora en este tema de Gaza.
Es un tema conocido por quien cubre la situación en la zona, que OCHA, la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, basa sus informes primordialmente en los datos que le pasa UNRWA, la agencia de la ONU encargada del tema de los refugiados palestinos, lo cual de por sí ya es el comienzo del problema. UNRWA es parte del problema palestino, no de su solución, porque no ha ayudado a ni un refugiado a convertirse en ciudadano digno de los países en los que fueron recibidos, y tanto en Gaza como en Cisjordania, en sus escuelas se transmite odio y demonización de Israel. No es interpretación nuestra, lo han contado los propios alumnos, que les enseñan a prepararse para morir “por Palestina” matando judíos.
De la propia UNRWA , en la que la enorme mayoría de los funcionarios son palestinos, salieron numerosos terroristas miembros de Hamas y la Yihad Islámica, incluyendo participantes en la masacre del 7 de octubre del 2023. Hay hasta videos de funcionarios de UNRWA secuestrando el cuerpo sin vida de uno de los civiles asesinados, Jonatan Samerano, que todavía está en Gaza. Secuestrados israelíes que fueron liberados contaron que estuvieron retenidos en instalaciones de UNRWA. Y habría muchos ejemplos más para contar.
Además, pues, de esa tendenciosa falta de seriedad, de basar informes de la ONU en lo que dice una organización absolutamente pro terrorista, al hablar de ayuda humanitaria OCHA toma en cuenta solamente lo que llega a través de UNRWA y hace caso omiso de todo lo que entra a Gaza a través de ONGs privadas, por lo cual los números verdaderos de qué entraba eran mucho mayores de lo que OCHA informaba.
Ahora, en efecto, hace ya dos semanas que Israel interrumpió el flujo de ayuda humanitaria para presionar a la organización terrorista Hamas a liberar más secuestrados. Pero eso no significa que en Gaza falte comida. En absoluto. Ni alimentos, ni agua, ni combustible. Hamas robó gran parte de la ayuda humanitaria durante meses, almacenó cantidades enormes para su propio aprovisionamiento, y revendió el resto a la población aunque debía repartir los paquetes de ayuda en forma gratuita. Si falta algo, es porque se lo quedó Hamas.
¿Dónde están los comunicados preocupados por esa situación, por el robo de la ayuda por parte de los terroristas que gobiernan Gaza?
Y respecto a incidentes en los que OCHA dice que murieron funcionarios de organizaciones de ayuda humanitaria: la ONU dice que murieron más de 400 en el último año y medio de guerra y que de ellos, 285 eran de UNRWA. El problema de fondo es que la ONU se niega generalmente a publicar sus nombres, por lo cual es imposible saber en qué circunstancias murieron, si fueron víctimas de fuego cruzado entre soldados israelíes y terroristas, si fueron baleados por Hamas a propósito para culpar a Israel, o por algún soldado israelí en un accidente operativo. Claro que sin el nombre, tampoco se puede saber si era un funcionario de la ONU que también era miembro de Hamas.
“La liberación inmediata de todos los rehenes”, no puede ser mencionada al pasar en un párrafo que pide no resolver el conflicto por la vía militar. Una organización terrorista secuestró a 251 personas, la mayoría civiles, aquel sábado maldito, y se los llevó a los oscuros túneles de Gaza hace ya más de 540 días. Tendrían que haber sido emitidos por todas las cancillerías del mundo comunicados enardecidos por esa afrenta a la libertad. Todo lo que pasó después fue detonado por eso y por el asesinato de 1200 personas en el sur de Israel. Y dado que Hamas anunciaba que habrá “muchos más 7 de octubre”, Israel lanzó la fuerte guerra en curso. Por eso hay “vía militar”. No había bombardeos ni ataque ninguno el 7 de octubre antes de las 6.30 de la mañana. Casi 20 mil palestinos entraban diariamente a Israel a trabajar y todo eso quedó arruinado por el ataque terrorista salvaje.
No estoy convencida que la reanudación de los ataques sea lo mejor para recuperar a los secuestrados, pero está claro que si Hamas los libera, volverá el alto el fuego. Había alto el fuego el 7 de octubre antes del ataque de Hamas.
“Uruguay reitera su posición histórica en defensa de la solución de dos Estados, único camino posible para que Israel y Palestina puedan vivir en paz, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas y libres de amenazas o ataques de fuerza”, concluye el comunicado. Siempre estuvimos a favor de ello, para que cada uno viva con dignidad y seguridad. Lamentablemente, los palestinos siempre lo rechazaron. En discursos en inglés, hablan del sueño del Estado palestino. En las mesas de negociaciones, siempre dijeron “no”. Y ahora, después del horror del 7 de octubre, por un lado quiero más que nunca que haya una separación. Y por otro, dado que eso también requiere concesiones israelíes, me pregunto si es cuerdo correr un mínimo riesgo siquiera, cuando ya sabemos quiénes son los vecinos.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(1 de Abril de 2025)
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