Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Un mensaje a los que acusan a Israel por la reanudación de la guerra


 

Quisiera poner proporciones al aluvión de acusaciones y entusiastas demonizaciones de Israel que seguramente ya andan circulando por el mundo a raíz de la reanudación de los ataques de la Fuerza Aérea a blancos de Hamas en la Franja de Gaza.

Claro está que fue Israel quien reinició la guerra activa con esta ofensiva aérea. Pero lo relevante es preguntar por qué y qué ha estado pasando todo este tiempo.

Desde la finalización de la primera etapa del alto el fuego hace tres semanas, Hamas disfrutó de calma en el terreno-salvo cuando sus células intentaban colocar explosivos junto  a tropas israelíes y el ejército respondía atacándolas y matando a los terroristas- pero sin liberar ni un secuestrado más. Ni vivos ni muertos.

Si bien es cierto que Israel no cumplió su promesa de iniciar negociaciones para la segunda etapa en el día 16 desde la entrada en vigencia del alto el fuego, sí las inició tardíamente, el día 42. Y en todo lo planteado Hamas dijo que no. Rechazó todas las propuestas y aceptó en términos generales liberar sólo a un rehén de ciudadanía israelí y norteamericana, nada más.

Todo esto, mientras, además, la Inteligencia israelí identificaba claramente no sólo el reclutamiento de unos 20.000 terroristas por parte de Hamas y su reorganización y rearme en el terreno, además de preparativos concretos para volver a atacar territorio israelí.

Durante el alto el fuego, cuando Hamas cumplió su parte de lo pactado al liberar secuestrados, violó en parte la letra y en gran parte el espíritu del alto el fuego, al demorar la liberación de una joven civil, Arbel Yehud de Nir Oz, y al no entregar a tiempo el cuerpo de Shiri Bibas, de bendita memoria. Toda liberación fue un acto humillante y repelente de terrorismo sicológico por parte de Hamas a expensas de los secuestrados. Mientras tanto, seguía también robando ayuda humanitaria.

Aunque Israel haya sido quien reanudó los ataques, la responsabilidad central por la situación es de la organización terrorista que atacó Israel hace más de 15 meses en forma salvaje, asesinado a más de 1200 personas, la mayoría civiles, y secuestrando a 251.

¿Alguien se ha puesto a pensar por qué un Estado democrático que fue atacado tiene que estar negociando con una organización terrorista sanguinaria que secuestró a sus ciudadanos por la fuerza? ¿Qué país lo aceptaría con tranquilidad? ¡El mundo todo debería estar clamando por la liberación de los secuestrados, la enorme mayoría civiles! 59 personas tienen los terroristas en su poder, de las que ya se sabe que mataron a por lo menos 35. Personas arrancadas de sus camas un sábado de mañana. ¿Y el mundo anda con pequeñeces? 

Todo el sufrimiento que haya ahora en Gaza-y que no le deseo a la población civil- es responsabilidad de los terroristas que se esconden en el seno de la población y la usan como escudos humanos. Israel tiene que defenderse, recuperar a los secuestrados y destruir a Hamas. Si ésta es la forma de recuperar a los secuestrados, lo deberán discutir los israelíes, divididos por cierto al respecto. Pero más allá de ello, la culpa de la guerra, toda, entera, es de Hamas.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(18 de Marzo de 2025)

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