Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Luces y sombras de una visita problemática al Monte del Templo


 

Comencemos por los hechos. Este martes de mañana temprano, el flamante Ministro de Seguridad Nacional de Israel Itamar Ben Gvir, subió al monte sagrado-que los judíos llamamos Monte del Templo (Har Habait en hebreo) y los musulmanes llaman Haram a-Sharif ( traducido significa El Noble Santuario)- en lo que fue su primera visita al lugar desde que asumió como miembro del gobierno de Biniamin Netanyahu. Él ha subido en repetidas ocasiones al lugar, señalando siempre que como judío tiene derecho a hacerlo ya que se trata del lugar más sagrado para el pueblo judío, dado que allí estuvieron en la antigüedad los templos. El primero, fue construido por el Rey Salomón y el segundo por Herodes. Sobre las ruinas de ambos fueron construidas las mezquitas, tanto la de Al Aksa como el Domo de la Roca, la muy famosa de cúpula dorada.

Aclaremos que el Rabinato central de Israel y numerosos rabinos ortodoxos rechazan la práctica de judíos religiosos nacionalistas que suben al monte, explicando que al no saberse con exactitud en qué punto estaba el “Kódesh Hakodashím”, o sea el sitio en el que se guardaba el Arca sagrada, se corre el riesgo de pisarlo y profanarlo.

Volvamos a Ben Gvir.

La visita en sí transcurrió sin ningún tipo de incidente violento, se llevó a cabo temprano a la mañana y se confirmó que había tenido lugar cuando Ben Gvir ya había bajado del monte sagrado.

Como era de esperar, fue condenada por los palestinos, por algunos países árabes-aunque con distintos matices- y hasta por Francia y Estados Unidos que expresaron “preocupación”. Los palestinos pusieron el grito en el cielo, acusaron a Ben Gvir de “profanar el santuario musulmán”-aunque el ministro no entró siquiera a ninguna mezquita sino que solamente caminó por la explanada exterior como hizo siempre que subió al monte- y advirtieron que “pasos como este pueden provocar una gran escalada”.

Dado que la organización terrorista Hamas había amenazado que si Ben Gvir subre al monte Israel lo pagará caro, después de la visita el ministro subió a su cuenta de Twitter una foto suya en el lugar, con la mezquita dorada de fondo, y escribió: “El gobierno de Israel del que soy miembro no se rendirá ante una desgraciada organización de asesinos. El Monte del Templo está abierto a todos y si Hamas cree que amenazándome me disuadirá, pues que entienda que los tiempos han cambiado. ¡Hay gobierno en Jerusalem!”.

 

Después de describir los hechos, paso a los comentarios, a mi análisis de las “luces y sombras”. Debo comenzar por el final, y rechazar enérgicamente lo que quiere dar a entender Ben Gvir en su comentario en cuanto a la línea que tenía el gobierno anterior, cuando él estaba en la oposición. El gobierno de Yair Lapid se apegó totalmente al status quo, permitiendo visitas de no musulmanes al templo, y Ben Gvir lo sabe ya que subió al monte sagrado en repetidas ocasiones. Hubo momentos especialmente delicados en los que la orden era cerrar el monte, pero la política no fue en absoluto de prohibir a judíos visitar el lugar. Es más: en los últimos tiempos los números de judíos que visitaron el santuario fueron en aumento.

De todos modos, sólo un desmemoriado de mala intención presentaría al gobierno actual como fiel a los valores judíos como opuesto al saliente que supuestamente no los habría respetado. En absoluto. También en los diversos gobiernos de Netanyahu hubo momentos en los que se actuó con cautela al analizar la situación, siempre de acuerdo a recomendaciones de los servicios de seguridad . También esta vez, concretamente este lunes, Netanyahu se reunió con Ben Gvir para que postergue la visita . Si bien no podemos tener certeza de ello, no es de descartar que haya sido la amenaza de Hamas la que llevó a Ben Gvir a decidir sí subir de todos modos al monte, para no aparecer como quien se deja extorsionar y disuadir por terroristas.

 

No hay ninguna duda que la figura misma de Ben Gvir, su tono, su estilo, sus antecedentes, son casi símbolos de una actitud provocativa, aunque él siempre recalca que lo que hace es exigir que se cumplan los derechos de los judíos y no se tome en cuenta sólo las advertencias palestinas.

El hecho mismo que subió al monte tan temprano como lo hizo este martes, lejos de los reflectores de la prensa,  muestra a nuestro criterio que  su intención no era provocar sino dejar en claro a Hamas que no logrará imponer su agenda a través de amenazas.

No me gustan provocaciones de ningún tipo, con potencial explosivo, menos que menos en un lugar sagrado. Pero hay que entender que quienes convierten este tema en “explosivo” son los radicales musulmanes que presentan toda entrada de judíos al monte, aunque ni se acercan a las mezquitas, como profanación. Esos elementos no reconocen el derecho judío en el lugar porque no reconocen que allí estuvieron los templos sagrados judíos, presentan a los judíos como invasores que profanan un sitio musulmán, pretendiendo se olvide que sus mezquitas fueron construidas sobre las ruinas del gran Templo judío.

No estoy a favor de un cambio en el status quo, ya que lo que Israel debe buscar es una ampliación del círculo de paz, y entrar en temas delicados con el mundo musulmán, no sería sabio. Pero tiene que saberse cuál es ese status quo, cuál es la situación en el monte: los únicos discriminados en el lugar son los judíos, que tienen permitido visitar pero no rezar, que pueden subir en determinados horarios solamente por uno de los accesos, mientras que los musulmanes entran por donde quieren, a cualquier momento.

Y los países occidentales que expresan “preocupación” por la visita de Ben Gvir-por menos que me guste Ben Gvir- no hacen más que alentar a los terroristas que quieren imponer su agenda y convencer al mundo que los judíos no tienen derecho ninguno en el lugar.

Es legítimo que recomienden a Israel evitar pasos que puedan ser interpretados problemáticamente. Pero lo mínimo que deben hacer es recordar que se trata de un lugar sagrado también para los judíos, y que las amenazas de terroristas que distorsionan la historia y la realidad, son absolutamente inaceptables.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(3 de Enero de 2023)

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