Mirando hacia adelante, mientras se recuerda
Mientras se lidia con la pandemia y sus diferentes aristas ocupan titulares en la prensa mundial , también en Israel, continúan ocurriendo cosas. Por ejemplo en Oriente Medio. Y no, no todas malas. Al contrario, también varias buenas. Por ejemplo, queda claro día a día que la ceremonia de mediados del mes pasado en Washington no fue sólo para la galería y que día a día la paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos cobra cuerpo, tiene un contenido real. Desde acuerdos académicos, un congreso médico conjunto (virtual, claro está), contactos comerciales y hasta un primer jugador israelí, Dia Saba-árabe israelí miembro del seleccionado nacional de fútbol-que firmó con un equipo emiratí.
Pero a estas cosas muy concretas, es bueno poder agregarle gestos que no necesariamente se plasman en una nueva firma, pero que acercan para siempre, porque muestran que hay alma de por medio, que hay empatía y verdadera buena intención.
Esta semana tuvo lugar en Berlín un encuentro singular. El Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Gabi Ashkenazi y su par de los Emiratos Árabes Unidos Abdallah bin-Zayed al-Nahyan, se reunieron en el Memorial del Holocausto , acompañados por su homólogo alemán Heiko Maas. Fue la primera vez que un ministro árabe visita el lugar y según nos consta, la primera visita de un canciller árabe a un museo recordatorio de la Shoá, que en este caso tuvo la singularidad de haber sido una visita conjunta con su par israelí.

El hecho mismo, y las palabras que todos los involucrados supieron decir en el evento, dejaron en claro que se avanza hacia el futuro cuando también se sabe honrar la memoria del pasado. Y nada mejor quizás que esta visita, para dejar en claro el espíritu singular que tiene el acuerdo de paz entre Israel y los Emiratos . Según informó la página informativa israelí en internet Walla, la iniciativa de realizar esta visita fue del Canciller emiratí.

“Un grupo entero de la humanidad cayó víctima de aquellos que llamaban al extremismo y el odio”, escribió el canciller emiratí en el libro de visitas del museo. “Esta visita destaca los valores humanos de la coexistencia, la tolerancia y la aceptación del otro, así como el respeto a todos los credos. Estos son los valores sobre los que mi país fue fundado”. Y es cierto. Esa es la realidad de los Emiratos, que ahora Israel confirma directamente. “Saludos a las almas de aquellos que fueron víctimas del Holocausto. Que sean entrelazadas sus almas con el flujo de la vida”, agregó, como citando de una plegaria judía.
Y sobre su firma, apareció el “nunca más”, en árabe y en inglés.
El ministro israelí Gabi Ashkenazi dijo que el encuentro “simboliza el comienzo de una nueva era de paz entre los pueblos” y que “nuestra firma conjunta en este libro de recuerdo es como un clamor y una promesa conjuntos: recordar y no olvidar. Ser fuertes y prometer ´nunca más´”.
El Ministro alemán contó a su par emiratí que Ashkenazi es hijo de sobrevivientes de la Shoá, lo cual sorprendió a su huésped, que pidió conocer más detalles de la historia. Ashkenazi le contó sobre su padre, que sobrevivió en un campamento de trabajos forzados en Bulgaria y logró luego llegar a lo que es hoy el Estado de Israel.
Un encuentro que fue mucho más que una visita a un museo. Fue un compromiso, y una forma especialmente emotiva de dejar en claro cuán seria y profunda es la base del acuerdo de paz firmado hace menos de un mes.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(9 de Octubre de 2020)
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