Las redes sociales se han convertido en gran medida en un canal central de comunicación, y también los saludos de Shaná Tová por el nuevo año judío han ocupado un lugar importante en ellas el viernes pasado.
Uno extraña quizás los grandes comunicados, publicados con bombos y platillos e imposibles de perder, dado que los mensajes por las redes pueden que no sean captados por quienes no son seguidores constantes de las mismas.
Pero como solemos tratar de ver lo bueno y de no andar pensando si la falta de algún saludo significará animosidad o una actitud problemática para con la colectividad judía uruguaya, quisiéramos destacar algunos de los mensajes que hemos rescatado de Twitter el viernes pasado, Rosh Hashana.



Uno de los tuits que más repercusión tuvo fue el del Embajador de Israel Yoed Magen. Claro que no sólo por la hermosa foto sino porque pocos días antes, Uruguay había votado en el Consejo Económico y Social de la ONU en Ginebra una terrible resolución de injusta condena a Israel en el tema de la mujer.
Circularon a distintos niveles comentarios preguntando cosas como por qué un brindis así después de una votación tan mala, por qué no se recrimina la votación en lugar de brindar y otras cosas similares. Pues bien. Estimamos-no sabemos, sino que estimamos- que el Embajador Magen, un diplomático de carrera y mucha experiencia, habrá planteado el tema ante el Presidente de la República. En diplomacia no se anda publicando cada cosa, menos que menos cuando de fondo hay verdaderamente una relación de amistad, inclusive si el motivo de la reunión es un incidente que parece empañarla.
Podemos hasta imaginar algunos de los conceptos que el Embajador quizás elevó ante el Presidente Lacalle Pou, hablando de mala sorpresa, dolor, decepción…todo esto especulaciones y suposiciones nuestras. Y claro que si así fue, estuvo más que justificado, porque la votación fue injusta e impropia de la relación entre el gobierno actual e Israel , inconcebible cuando el Presidente es Luis Lacalle Pou.
Nuestra sensación es que aquí algo se “escapó” debajo del radar, que hubo una omisión diplomática con un resultado terrible. Que no llegó una instrucción clara ni de Presidencia ni de Cancillería acerca de cómo votar y en Ginebra siguieron por inercia una línea anterior. Claro que esa línea es más que deplorable, pero lo comentamos porque nuestra impresión-por diversos elementos que no podemos detallar –es que esa resolución no vaticina que de ahora en más esa será la línea del gobierno. Esperamos no estar equivocados, ya que la relación de amistad entre ambos países merece otra cosa. Pero más que nada, porque la enorme mayoría de las resoluciones anti israelíes propuestas en la ONU son una alevosa deformación de la realidad para demonizar a Israel.
Escuchamos íntegro el excelente discurso del Presidente de la República enviado a la Asamblea General de la ONU en su apertura festiva por los 75 años del organismo mundial. Es más que lógico que destaque la importancia del trabajo mancomunado a nivel internacional , no sólo contra la pandemia sino para lidiar con varios desafíos de la humanidad. El problema es que los ideales por los cuales se creó la ONU tras la hecatombre de la Segunda Guerra Mundial, no dieron lugar a una organización que los dignifica. La ONU carece de la respetabilidad que su nombre inspira en gobernantes de nivel, como el Presidente de Uruguay, que no sufren –por suerte-lo que sufre Israel con la doble vara y la obsesión de las Naciones Unidas en su contra. Votaciones inmorales contra la única democracia de Oriente Medio en la ONU, en las que se permite a regímenes asesinos dictar moral al Estado judío, son totalmente inaceptables.
Sabemos que la realidad política internacional es complicada. Pero nuestra esperanza es que en la nueva Asamblea General, en la que no tenemos duda habrá nuevamente una lluvia de propuestas de resolución contra Israel, nuestro país juegue un rol especial. Quisiéramos que no solamente muestre que no se repetirá la votación como la de días atrás en Ginebra, sino que pueda ser líder de una nueva línea. Que eso de “chiquito corajudo” que nos dijo el Presidente antes de resultar electo hablando de lo principista de Uruguay en política exterior, se pueda aplicar también en la ONU, creando una nueva realidad en la que no se permita tratar de convertir al Estado judío en un paria demonizado injustamente. Quizás sea iluso esperarlo, siendo conscientes de las limitaciones de los manejos de la diplomacia internacional. Pero soñar no cuesta nada.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(23 de Septiembre de 2020)
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