Entrevistas

Democracia, política y debates en Uruguay: con Ope Pasquet, Presidente de la Cámara de Representantes

Fotos: Departamento de Fotografía del Parlamento uruguayo

Ope Pasquet, ex Senador y hoy Diputado por el Partido Colorado, tiene una trayectoria de más de 40 años en la política, y sabe que a esta altura , ser electo Presidente de la Cámara de Representantes, es una señal de confianza porque se conoce el camino por el que ha transitado.  Desde el 1° de marzo se desempeña, por un año, en el mencionado cargo, que sabe es una gran responsabilidad.Ha sido un gusto entrevistarlo días atrás.

 

P: Ope, es un gran gusto volver a entrevistarte. Lo he hecho hace unos años en el Parlamento, cuando eras Senador, y ahora, en este puesto tan representativo y simbólico, Presidente de la Cámara de Representantes, es otra etapa. ¿Cómo te estás sintiendo con esta responsabilidad? Recordemos que asumiste, por un año, el 1° de marzo.

R: Lo siento como un gran honor. Y es una gran responsabilidad. Y como uno llega allí, no por concurso o mérito, como digo yo, sino por cómo se vota. Empieza con el propio partido proponiendo a la Cámara, y después la Cámara decide. Eso significa una aceptación y un respeto de los pares de uno que, por supuesto, a uno lo gratifica mucho y lo recompensa. Y cuando estas cosas pasan, cuando uno ya tiene prácticamente cuarenta años de vida política en la espalda y lo conocen bien los demás, con sus virtudes y defectos, han visto el camino pisado, que me reconozcan presidente de la Cámara, realmente es una gratificación importante. Así lo siento y agradezco a todos lo que lo hicieron posible. 

 

P: El Parlamento es la casa de la democracia, su máxima representación. ¿Se siente eso en el diario trabajo de la acción parlamentaria? 

R: Claro. A mí me  exige tener una coordinación permanente con los partidos políticos representados en la Cámara. El presidente tiene un solo voto en 99, así que tiene que estar permanentemente coordinando con los demás. El Presidente de la Cámara es quien inicia el debate pero aquí hay un cambio  realmente muy importante respecto a lo que venía haciendo durante toda mi vida . Francamente el no poder participar en el debate me pesa mucho, yo lo sufro a eso, me gustaría intervenir, como hacía en instancias normales. Hay que tener disponibilidad y no tomar partido, pero bueno, yo me alegro del cargo. 

 

P: Tú, como bien dijiste, tenés un voto al igual que el resto de los legisladores. ¿En qué puede incidir  la personalidad, la actitud, el encare, la experiencia del presidente de turno de la Cámara de Representantes?

R: Si  hiciste las cosas bien la intervención prácticamente no se nota, por decirlo así, la Cámara funciona fluidamente, regularmente, se vota lo que hay que votar, no ocurre nada que llame la atención. Si el presidente hace las cosas mal, hay incidentes, disputas, se interrumpen las sesiones, se empieza a notar. De manera que como presidente y digamos director de los debates, mi máxima aspiración es pasar inadvertido. Lo mismo pasa con los árbitros de fútbol, cuando hace bien su papel, nadie habla del juez. Solo se habla si se comete un error muy discutible. 

P: Recuerdo que una vez hablamos del tema que te voy a preguntar ahora, conversando en tu despacho en el Parlamento. Hay, creo yo, una gran diferencia entre las discusiones que salen, por supuesto, en los medios y lo que se ve dentro del Parlamento. En los últimos años la sensación es que las discrepancias políticas se agudizaron, y eso fue claro en los debates sobre la LUC y el referéndum. ¿Pero en la dinámica diaria de trabajo hay más cordialidad y cercanía que en los álgidos debates?

R: Son situaciones distintas. Lamentablemente los debates del referéndum mostraron el problema. Es cierto que el debate público se ha agriado bastante y se ha enconado bastante y eso pasó fundamentalmente en la víspera del referéndum. Yo espero que al retornar del clásico feriado de turismo, nos acerquemos más al tono normal del debate político en Uruguay. Sin perjuicio de eso, te digo que en el trato diario sigue habiendo una relación fluida entre los parlamentarios de distintos partidos. A mí me ha dicho gente que por una razón u otra ha ido a la barra del Palacio Legislativo a presenciar la sesión,  que  llama la atención cómo más allá de los términos que se usan en el discurso, en el trato ese permanente entre los legisladores, se ve que unos  se levantan y hablan con otros, que salen a conversar, que uno cruza con el otro, etcétera. Sí, es evidente que hay una relación mucho más fluida y mucho más normal de lo que se ve desde afuera cuando uno mira solamente las apariciones públicas. Ese trato privado, fluido, normal que nos permite incluso a los que pensamos distinto ir a comer un asado juntos, eso se mantiene y hay que cuidarlo porque es muy valioso.

 

P:  ¿Eso es el republicanismo uruguayo? 

R:  Yo creo que sí, que es la expresión de una manera de convivir en política que tiene ya mucho tiempo. Hubo un momento en que se eclipsó, allá por los años 60, principio de los 70, cuando la república estaba en agonía. No por nada vino la dictadura, pero desde el 85 hasta acá, hemos venido recuperando y cuidando mucho las cosas que tenemos que preservar. Tenemos que preservar la vida, porque esas cosas no se mantienen solas. Y eso va en la forma en la que uno se dirige a los demás, el trato que le da a los demás, en la forma en que las circunstanciales mayorías administran su poder. Por eso no quiere decir que no se sientan respetados. Y eso es lo que permite la convivencia que podemos llamar de armoniosa.

 

P: O sea, entiendo, que consideras que sería exagerado decir que en Uruguay hay grieta, como en Argentina, ¿no? 

R: Sí. No se puede ni comparar la situación política y el clima político en Uruguay, con lo que se vive en Argentina. Yo miro muy frecuentemente televisión argentina y veo las cosas que se dicen ahí. No hay comparación posible con lo que es la vida política en Uruguay, que felizmente es mucho más respetuosa y mucho más tolerante. Reconozco que ha habido un deterioro en el último tiempo, pero todavía acá hay un clima de convivencia democrática. 

El efecto de la discusión sobre la LUC

P: ¿Qué dirías que el debate sobre la LUC hizo al país y  a la política nacional? Me refiero, claro, antes de entrar en el análisis del resultado del referéndum.

R: Yo creo que fue un mal debate, que deja muy poco, más bien deja experiencias negativas porque proliferaron las tergiversaciones, las mentiras y la propagación de información falsa, lo cual  hizo muy difícil para el ciudadano común llegar a las conclusiones sólidas de sus ventajas y sus inconvenientes. Los que sentimos es que pasamos todos estos meses de campaña desmintiendo falsedades. Temo que este debate no aportó nada. 

P: ¿Y cómo te sentís con el resultado?

R: Creo que puedo decir que muy contento. Es un buen resultado, tanto desde el punto de vista jurídico- porque nadie discute que los 135 de la LUC quedaron firmes y eso es lo más importante para el Gobierno- como también desde el punto de vista político. Es que el resultado del referéndum fue prácticamente un calco del resultado de la segunda vuelta electoral de noviembre del año 2019. Y el hecho de que un gobierno mantenga su fuerza electoral después de haber gobernado dos años en pandemia y con enormes dificultades económicas, creo que es una expresión de confianza , que se ha mantenido en esas circunstancias tan adversas. Y eso vale muchísimo. 

P: Sin duda, al asumir hace dos años, el gobierno no podía ni imaginar con qué tendría que lidiar por la pandemia.

R: Así es. Creo que el hecho de tener después de dos años de gobierno los mismos votos que tuvimos en la campaña electoral, demuestra que los votos de la esperanza, que son los votos una de la elección del 2019, fueron en el referéndum los votos de la confianza. Yo creo que vale más porque pasaron por la prueba de la experiencia y resistieron.

 

P:  ¿Te parece que acá la explicación central es de este porcentaje de apoyo que se mantiene, pasa por la personalidad del Presidente, por su forma de actuar? Yo me acuerdo lo que me dijo antes de resultar electo, en una entrevista en su despacho…que no piensa hablar mal de los demás sino destacar lo positivo de su propuesta. O sea…¿cuánto es por el presidente, su personalidad, su estilo, y cuánto por un buen trabajo de la coalición?

R:  Yo creo que son los dos factores que pesaron. Creo que fue muy importante la actuación del presidente y su desempeño y su capacidad de comunicación con la ciudadanía. Eso es importantísimo. Y  tenía detrás una gestión del Gobierno que lo respaldaba, sobre todo en la gestión de la pandemia, que fue extraordinaria, muy criticada por la oposición desde el primer día. Pero la gente cuando hace una valoración de la gestión de gobierno, le asigna un puntaje muy alto a lo que fue el manejo de la pandemia. 

P: ¿Cómo viste el funcionamiento de la coalición durante el debate?

R: Justamente te iba a decir que desde otra perspectiva, ya partidaria, digo que el resultado tan ajustado, de más, menos 50.000 votos de diferencia, demuestra que todos los partidos de la coalición son indispensables. Creo que esto es un mensaje muy fuerte para el Partido Colorado, que hizo una campaña muy intensa, que destinó realmente personas y recursos para llegar con el mensaje del NO a todo el país . Eso también ratifica que lo que hicimos nosotros fue muy importante, que tiene mucho valor. Sin el esfuerzo de todos no se ganaba.

Las metas

P:  ¿Cuáles son tus planes como Presidente de la Cámara?

R: Hay, digamos, un campo de acción administrativa en el que he  marcado objetivos. El voto electrónico para darle transparencia. Es una forma de control sobre el desempeño parlamentario y transparencia en beneficio de la ciudadanía para que el votante pueda ver si es ese candidato al que votó, que te prometió tal o cual cosa, a la hora de votar hizo lo que te dijo vos que iba a hacer. Eso es lo primero. En segundo lugar, estoy trabajando en eso, he propuesto mejorar el lenguaje de la ley, ya que se viene redactando cada vez peor y hasta con errores de sintaxis, errores gramaticales. En el próximo presupuesto de la Cámara crear un par de cargos para correctores de idioma que mejoren el lenguaje de la ley. Nada que ver con las definiciones políticas ideológicas. Simplemente mejorar el lenguaje para que eso no sea un problema. Y el tercer objetivo que tracé el primero de marzo cuando asumí es crear  los procedimientos y los mecanismos para que la cámara pueda evaluar la aplicación de las leyes en la realidad.  Después que sancionamos las leyes no  hacemos lo que hay que hacer para evaluar qué pasó en la realidad, si  las cosas funcionaron, así como pensábamos que iban a funcionar cuando votamos la ley, si alcanzamos los objetivos, no los alcanzamos y por qué si, qué hay que hacer para corregir o para mejorar. Bueno, sobre esto también espero que mi próximo proyecto de la cámara podamos incluir algunas propuestas. 

 

La situación del Partido Colorado…y la coalición

P: Me supongo que al menos cuando empezó el proceso de disminución de la representación parlamentaria del Partido de Colorado, los colorados de toda la vida como tú habrán pasado momentos nada sencillos de ver el cambio desde que fueron partido de gobierno durante tanto tiempo. ¿Cómo lo has vivido?

R:  La reducción data de 2004, cuando el partido tuvo el 10% de la votación. Eso fue realmente un golpe. Hoy seguimos sin un caudal electoral que nos conforme, pero formamos parte del Gobierno y sin los votos colorados el gobierno no tiene mayoría. O sea, que nuestro papel es absolutamente decisivo. Somos conscientes de eso. Es una gran responsabilidad y al mismo tiempo un aliciente para seguir trabajando. Porque, así como somos decisivos para que haya mayoría en el Parlamento, nosotros también a la hora de elegir yo creo que más allá de más de las posiciones, estamos entre los extremos ideológicos.  Hay un electorado de centro, independiente que es motivo de elección para cuya actuación en el 2019 fue fundamental la figura de Ernesto Talvi que desgraciadamente, decidió romper con la política y alejarse definitivamente de ella. Pero ese electorado de centro sigue necesitando que le convoquen con una voz que merezca confianza y que resulte atractiva. Y ahí está el papel insustituible del Partido Colorado

P: ¿Concebís que en algún momento en los próximos años, una figura central del Partido Colorado pueda retomar esa posición de liderazgo a nivel nacional, como lo tuvo el presidente Sanguinetti  por ejemplo? Y claro que hubo otras figuras. ¿O eso ya es una etapa que no va a volver? 

R:  Sí, eso es perfectamente posible. Más allá de que a algunos les guste y a otros no les guste,  el hecho es que las diferencias ideológicas entre el Partido Colorado y el Partido Nacional han disminuido muchísimo. No tienen ni de lejos la importancia que tenían hace cincuenta o cien años. Tenemos una historia en la cual estuvimos muy enfrentados, pero un presente en el cual tenemos grandes coincidencias y entonces, en el marco de esas coincidencias, las individualidades pesan mucho. Y así como colorados y batllistas de toda la vida no tuvieron ninguna dificultad en ir a votar por Luis Lacalle Pou en la segunda vuelta del 2019, yo creo que si mañana surge una figura central y batllista atractiva, la van a ir a votar del mismo modo, sin grandes resistencias, porque estamos unidos en una causa común y sabemos o debemos saber, y yo creo que hemos aprendido la lección, que si no estamos juntos no podemos disputar ni siquiera la elección al Frente Amplio que sigue teniendo un piso electoral próximo el 40% y exige entonces la unidad de los que estamos de este lado para que haya realmente competencia electoral. 

P: Así que esos son claramente los dos grandes bloques…

R: Acá hay dos coaliciones, la coalición de izquierda, el Frente Amplio, y la coalición republicana que formamos Colorados, Blancos, Independientes, Cabildantes, en fin. Todos estos partidos que integran hoy el Gobierno que han ido logrando superar las distintas pruebas que se le presentaron. A nosotros nos decía que la coalición no iba a durar 15 días. Estamos festejando todavía el triunfo en el referéndum, yo creo que eso es lo que hay que cuidar y mantener. 

P:  ¿Hay cosas que te parece que no funcionan bien en la coalición que hay que  arreglar?

R:  Por supuesto que sí. No olvidemos que la coalición rival que es el Frente Amplio tiene más de cincuenta años de existencia. Varios han tenido tiempo para ir uniendo sus mecanismos internos, sus procedimientos, sus formas de actuación. Ellos mismos tienen notoriamente algunos problemas. Nosotros tenemos apenas dos años y medio de existencia, tenemos mucho camino por recorrer y muchas cosas que corregir y mejorar. Pero en la medida que tengamos claro que este es el derrotero y que ninguno de los partidos que hoy integran la coalición puede pensar en ganar una elección por fuera de la coalición, creo  que tenemos la motivación suficiente para trabajar y mejorar lo mucho que tenemos que corregir y mejorar. 

Evaluando al Frente Amplio y su serena entrega del poder

P: Cuando ganó el Frente Amplio por primera vez, pero más que nada cuando ganó Mujica, quedó en claro el peso de la democracia, de lo que se puede a través de las urnas. ¿Cómo evalúas lo que el poder le hizo al Frente Amplio en 15 años?

R: Creo que el Frente gobernó 15 años con mayoría parlamentaria propia, con abundancia de recursos durante la mayor parte de su gestión. Hizo alguna cosa buena, sin duda, otras no las pudo concretar y la gente se dio cuenta que una cosa es la utopía que se promete desde la oposición, y otra cosa es gestión de gobierno. El Frente terminó con una economía estancada que prácticamente no crecía y un 10,5% de desempleo en febrero del 2020. Entonces creo que la gente advirtió que no eran unos súper héroes, que venían a tocar la realidad con sus superpoderes para transformar todo, sino que eran un partido que, como todos los partidos, tiene sus logros, tiene sus defectos y tiene las cosas que le quedan pendientes. Y por eso el electorado finalmente decidió cambiar.

P: Democracia en ejercicio.

R: Sin duda.  A mí lo que me parece muy importante y lo destaco porque no sé si todos los valoran debidamente, es que al cabo de 15 años el Frente perdió las elecciones y entregó el poder de manera tranquila, serena, pacífica, en un momento en el que las cosas no estaban ocurriendo así. Recordemos lo que fue el 6 de enero en el Capitolio, en EE. UU., el convenio de Trump para  impedir que Biden fuera electo presidente. Recordemos el papelón aquel cuando Cristina Fernández se fue y no le entregó el bastón presidencial a Macri. En contraste con eso, aquella imagen de Tabaré Vázquez, dándole el cordial abrazo a Luis Lacalle Pou en la Plaza Independencia, yo creo que  vale muchísimo. Certifica, digamos, la consolidación democrática del Uruguay y tiene un enorme valor. Y eso, por supuesto, fue hecho entre todos. Pero cabe destacar la figura del presidente Vázquez que corporizó, que encarnó ese momento, muy importante a mi manera de ver, para la democracia uruguaya. Cuando Vázquez falleció yo destaqué la forma en que había entregado el poder y seguramente fui criticado en las redes sociales, porque no se entendió el sentido de elogio. Pero yo ratifico eso que dije, porque fue un hito en la evolución de la democracia uruguaya, el momento en el que un presidente del Frente Amplio entrega el poder a su sucesor con un cordial abrazo en la Plaza Independencia, a la vista de todo el mundo. 

 

 

 

P: Recuerdo que lloré en ese momento cuando lo vi en vivo. Y aparte de ese abrazo, fue muy emotivo cuando fueron del brazo los dos juntos. Eso  fue muy fuerte. Fue muy emocionante. 

R: Fue un gran gesto de Luis Lacalle Pou, ese fue un gran gesto del nuevo presidente, que en lugar de mirar a su predecesor alejándose de la plaza, lo acompañó del brazo, a un hombre que además estaba enfermo ya en ese momento. Lo acompaña del brazo a la salida. Es un gran gesto de sí mismo, un gran gesto republicano y bueno, que me ratifica que fue una jornada cívica extraordinaria, mucho más que una transferencia de una transmisión de mando normal, digamos, una transmisión de mando de un valor simbólico, extraordinario. 

 

La relación con Israel

P: ¿Cómo ves tú el cambio en la relación bilateral entre Uruguay e Israel desde que asumió el gobierno del Presidente Luis Lacalle Pou? Si bien hubo momentos de discrepancias y votaciones internacionales que creo merecían crítica, el cambio es evidente.

R:  Me parece que es claro que ha habido una rectificación del rumbo. Pasamos de aquellos dicho de José Mujica siendo presidente, calificando de genocida a Israel a esta otra situación en la cual Uruguay ha recuperado, digamos, de su trayectoria histórica, su trayectoria reciente en Naciones Unidas, que es la que es propia de un país que se siente amigo de Israel y que sí lo ha manifestado en innumerables oportunidades. Yo me alegro de esa rectificación, espero haber contribuido con mi pequeño granito de arena que eso se produjera. Y me parece que hoy por hoy es claro que ese es el rumbo de este gobierno. 

P: ¿A qué te referís?

R:  Cuando trascendió que había habido una declaración, un voto de Uruguay en el Consejo de Derechos Humanos por el trato que decía daba a las mujeres en Palestina, yo salí públicamente a criticar eso.

P: Lo recuerdo.  

R:  Eso me dolió alguna ruptura. Hay una ruptura con amigos míos en la Cancillería que no se ha solucionado porque dicen que podría haber manifestado un voto desde adentro, pero en la interna, no salir públicamente. Pero a mí me parece que cuando las cosas tienen trascendencia política, de trascendencia pública, hay que plantearnos públicamente, no entre cuatro paredes. Hubo alguna otra cosa que en otros momentos ya he compartido contigo. Francamente, creo  haber aportado un pequeño granito de arena no más que eso, pero eso fue.

P: Ope, te agradezco enormemente por esta valiosa entrevista. Y te deseo que pases desapercibido en tu cargo, sólo por las buenas razones que ya mencionasta al principio.

R: Que así sea. Gracias a ti Ana.

Ana Jerozolimski
(24 Abril 2022 , 06:35)

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